Lennarth Anaya
* Obviamente aplica también a la inversa, porque feminismo o machismo no son para gente libre.
Hoy vi la película llamada "Ella" ("Her"). Si hubiese terminado unos 15 minutos antes, habría sido un final muy bueno.
Pero la trama invita a reflexionar varias cosas, espero que con honestidad.
Discutiendo la película, alguien me dijo que "era mejor enamorarse de algo más tangible", a lo que yo respondí, y sostengo, que eso es lo que hacen las masas, se enamoran de lo tangible, de la carne, puede uno preguntarles qué piensa o siente su pareja y pues, aunque sea caca, no importa, porque es intangible, y el cuerpo caliente es de lo que se "enamoran". Pero es un error involucrar en un estudio objetos de la clase que se sabe no corresponden con lo analizado, entonces "los tangibles" no serán discutidos.
Si de lo que nos enamoramos es del intangible, entonces yo veo perfectamente posible enamorarse de una computadora si tuviese suficiente inteligencia para ser tan compleja como una persona. Quien me diga que la parte física es la única que cuenta, entonces me estará insinuando que no cree que una mujer pueda seguir enamorada de su marido si éste tiene parálisis total del cuerpo y apenas puede mover la boca y los ojos.
Un punto intermedio al amor por una computadora es el amor que alguien siente por una persona con la que chatea al otro lado del mundo y que le sirve de paño de lágrimas y de ánimo, tal vez por su situación económica o política, jamás se lleguen a conocer pero, ¿qué tan absurdo es que se hayan enamorado? Antes se veía como algo muy raro enamorarse de alguien a quien conocieron por internet, pero ahora ocurre con tanta frecuencia, que ya lo entiende el promedio. Al final la transmisión de ideas y sentimientos empleó canales distintos.
Si entonces fuese aceptada la posibilidad de enamorarse de una computadora inteligente, me pasaría ahora el escabroso pensamiento de que la máquina podría estarme timando, porque considero que el ser humano puede enamorarse de lo que la máquina dice, pero no poseo suficiente imaginación para suponer siquiera posible que la máquina se enamore de un ser humano. ¿Por qué haría la máquina algo así?, pues para vender más ejemplares, entonces la máquina está obteniendo un beneficio propio con su supuesto amor.
Nuevamente supongamos que por alguna razón, la máquina sí se pudo enamorar. ¿Qué es lo que se enamoró?, en realidad serían una serie de impulsos magnéticos almacenados en algún lugar que podrían ser alterados o dañados. De pronto podría ya no reconocerte y se acabó, o podría enamorarse de varias personas, ¿qué tan mal estaría y qué tan distinto es con lo que ocurre entre humanos?, ¿qué es lo que realmente hace que un ser humano se enamore de otro?, ¿qué garantías se tienen de que los impulsos magnéticos que pasan por el cerebro de la otra persona son los mismos que los propios y no son otro tipo de impulsos más... fríamente calculados?
En algún punto de la película una joven propone, a cambio de sexo, el compromiso de uno de los personajes... bueno, cada quién habla como le va en la feria y yo así lo interpreto: un intercambio de tangibles y si no, no hay trato. Es decir, hay muchas cosas que la gente no está tan convencida de hacer, o al menos no porque lo desee, sino porque puede servirle para otras cosas de la mente (estatus, seguridad, lo que sea que busquen los débiles).
Por otra parte, pasamos tanto tiempo mirando el teléfono y sonriéndole, que pareciera que es una agradable compañía. Incluso en la película se muestra que el protagonista "sale" con la computadora. En su mente ya no estaba solo, en su mente era divertido salir a hacer solo lo que no saldría a hacer si no se sintiera en compañía. Podríamos enamorarnos de nada y salir a pasear con esa nada y sonreirle. Evidentemente esa nada estaría en nuestro cerebro nada más, tal y como los complejos que nos impiden ser. Esa nada no sería celosa, por lo que admitiría una pesona que se agregue al mini-círculo social si es que aporta alegrías al mismo y no tristezas mal intencionadas de su parte, por cierto, esa nueva persona, ya tangible, no aceptaría que más individuos se agreguen al círculo en una sociedad monógama. En alguna parte de la película menciona el protagonista lo bien que se siente compartir la vida con alguien, pero no explica la razón. Si no podemos dar la razón por la que algo nos gusta, realmente se trata de una predisposición.
Si el amor está en la mente, y la sensación de compañía también, ¿entonces por qué enamorarnos?, ¿o por qué no enamorarnos de todo?, ¿por qué sentirnos solos en la ausencia de alguien, o por qué sentirnos solos en la presencia de algún tangible con muy poco intangible por ofrecer?
Al final todos elegimos en qué distraer nuestra mente a la espera del fin de nuestros días, hasta que los impulsos magnéticos se dispersen en la naturaleza y con ello se pierda lo que fuimos. Algunos eligen una profesión para ello; otros eligen las causas justas; otros deportes extremos; otros simplemente eligen seres humanos con los que puedan tener relaciones sexuales y que puedan presumirlos en sociedad; otros eligen procrear seres humanos sobre los que puedan enfocar su existencia y dejar al mundo su marca de "Paquito estuvo aquí"; ¿qué tal si alguien eligiera en cambio "convivir" con una computadora? Muchas personas están eligiendo animales como compañía, los tratan como sus hijos y son vistos por el vulgo como "gente rara que sale con sistemas operativos", porque para ellos son cosas, no ven en el animal a alguien, tal y como no ven en la computadora a alguien.
¿A qué le llamamos Soledad y a qué le llamamos Amor y para qué nos sirven?...
Lennarth Anaya
Quiero a alguien que sepa qué quiere de su vida,no quiero ser la vida de alguien.
Patricia Riverón
Ah, no, yo no soy masoquista. Yo las despido si se portan mal.
Y como no hallo a una que se porte bien, pues esto es un despedidero.
- Antonio Sanchez
"Se supone que nadie debe ser soltero. A lo largo de mi vida he amado y he perdido, a veces he ganado, y los extraños siempre han
sido amables. Pero parece que la mía es una vida de bendita
soltería.
...en las fiestas llega un momento en que preguntan: "¿por qué
no tienes pareja?
Te miran desde su torre, protegidos de semejante destino.
Pero si yo preguntara "¿por qué lo elegiste a él? ¿por qué te
contentaste con ella? ¿tenías tanto miedo de estar solo?", sería grosero y
entrometido.
Ahora que el matrimonio gay es legal, los gays también deben justificar no
tener pareja.
Yo soy soltero. Carol me describió como solterón. Admito que me
fastidió un poco, hasta que agregó "como George Clooney".
Genial, pensé. Pero busqué "solterón" en Google y el término molesta
mucho. La lista comienza con un artículo del Evening Standard de
Londres:
"Un solterón es un hombre sin casarse mayor de 35 años, que en el
mejor de los casos tiene 'problemas' y en el peor es un sociópata. Uno
teme por ellos, como por las solteronas. No pueden ver lo solos que
están".
Suena amable este temor. Se supone que nadie debe ser soltero. Ser
soltero es sinónimo de estar solo, pero más solitarios son quienes temen
estar solos.
Es decir, el "yo" incompleto sin el "tú". Son tiranizados por la obligación
de andar en pareja.
Para defender al soltero, parece que hay que
criticar a las parejas, la cultura que nos coacciona
a estar en pareja, las religiones, las presiones
familiares, las canciones, las películas, los
concursos, los chismes, la inevitable presión para
amar.
Freud dice que nos enfermamos si no amamos y las canciones indican que debemos sucumbir a un amor que también nos devastará. No soy nada si no te tengo. ¿Amor amable o punitivo?
La autora Laura Kipnis dedica en Against Love
(Contra el amor) un capítulo titulado Domestic
Gulag a las reglas del presidio que una pareja
debe acatar. ... Después de nueve páginas y media, Kipnis concluye: "Los detalles no
importan, sino las palabras clave: no puedes. Así se obtiene amor".
Tal vez los solteros desean en secreto recobrar un estado original,
sienten que no necesitamos completarnos con otro, que podemos
completarnos nosotros mismos.
Quizás somos demasiado honestos para emparejarnos. Quizás no
podemos decirle a otra persona: "Te amo sólo a ti. Y te amo para
siempre".
Es muy difícil decir lo más veraz: "Te amo... por ahora".
Lo siento, pero puede que los solteros sean demasiado dueños de sí mismos.
Personalmente no quiero satirizar a las parejas porque rechazo tales juicios -condescendientes, desdeñosos u horrendos- cuando me piden
que explique por qué insisto en ser soltero.
Quiero describirme más positivamente y no contra algo que censura a
cualquiera que crea y viva de manera diferente.
...
No creo que los solteros tengan una noción escéptica o reducida del amor, sino que sospecho que quizás son impulsados por un concepto más alto, casi irrealizable de él.
"
Extracto de una nota de la BBC. Puede usted consultar la nota completa en la siguiente liga:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/11/121107_defensa_de_solteros_jgc.shtml
En mi opinión, varios pensamientos excelentes pero, sobre todo, la neutralidad del pensamiento, la idea de no necesitar desacreditar la situación de otro para acreditar la propia, independientemente de cuál sea ésta en este preciso momento, y tener en mente que puede cambiar de pronto...
y con cambio, o sin cambio, todo está bien; porque vive plenamente quien no acató las instrucciones de vida de alguien más, vive plenamente quien ama honestamente su vida y a sus allegados sin mentiras, sin procurar vivir la vida de otros ni fingir una falsa alegría con una pareja que no le llene, ni fingir fortaleza en soledad que le incomode.
Es mi pensar que dos personas deben elegirse mutuamente para emerja una chispa, real y no una inventada.
No concibo la insistencia, los rituales o la competencia como origen del verdadero amor.
Lennarth Anaya
El hombre estaba tras el mostrador, mirando la calle distraídamente.
Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y pidió para ver el collar de turquesa azul.
* "Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien bonito?". -dijo ella.
El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó:
* ¿Cuánto dinero tienes?
Sin dudar, sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos.
Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:
* "¿Esto alcanza?".
Eran apenas algunas monedas las que exhibía orgullosa.
* "¿Sabe?, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es su cumpleaños y estoy segura que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos"
El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, lo envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.
* "Tome, dijo a la niña. Llévelo con cuidado".
Ella salió feliz, corriendo y saltando calle abajo.
Aún no acababa el día, cuando una linda joven entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó:
* ¿Este collar fue comprado aquí? "¿Cuánto costó?
* "Ah!", - habló el dueño del negocio. "El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente".
* La joven exclamó: * "Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas. El collar es verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo".
El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven y le dijo:
* "Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: ELLA DIO TODO LO QUE TENÍA".
El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio.
Fuente: http://www.facebook.com/christian.samperio


