Mostrando entradas con la etiqueta valía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valía. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de julio de 2013

Herencia

Sobre la discusión de qué bienes dejarle a la familia cuando uno parta de esta tierra...

   me parece enfermizo mirar un objeto inerte y retenerlo con apego para recordar a la persona que lo poseyó, como si la esencia personal del ser amado se encontrara impregnada en el objeto por su uso.

El origen sano del que deriva la percepción insana citada, es el recuerdo, el recuerdo del uso que daba la persona al objeto, recordando así a la persona, el objeto sólo es un medio.

Yo no querría nada de alguien, mas que las fotos que le tomé, las sonrisas y gestos de sorpresa, enfado o tristeza que con mi cámara le robé. Porque me da un mejor recuerdo de ellos, un recuerdo que no me hace pelear con otros que también le quieren recordar, un recuerdo más fácil de transportar, un recuerdo más real que podría incluir a todos los objetos que utilizaba.

De mi parte tampoco planeo dejar gran cosa cuando yo me vaya, procuro comprar lo mínimo indispensable. Le veo más caso a dejar seres vivos con mi recuerdo, hijos o perros; que con su educación recuerden lo que fui, la disciplina y el afecto que recibieron, con vagos rasgos que dejamos sobre quienes lo ven a uno como un modelo; teniendo claro que son sólo vagos rasgos pues los principales son los del ser único que son, así como yo no soy fiel imagen de mis padres, de cuyas tarugadas y desviaciones mías los deslindo, también es cierto que sí soy reflejo de lo que son y de su paso por la Tierra...

Lennarth Anaya